
UN ECOLODGE DE NATURALEZA, DE MANEJO FAMILIAR, EN LOS ANDES
Avistamiento de aves en el Chocó Andino
Despertar entre la niebla, el canto de las aves y cientos de especies — en un ecolodge boutique de ocho habitaciones, junto a la Reserva Drácula, a hora y media de Otavalo.


POR QUÉ OBSERVAR AVES AQUÍ
Uno de los conteos de aves más ricos del planeta
El Chocó Andino es una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta: las tierras bajas tropicales ascienden hacia el bosque nublado andino y las especies se multiplican con cada cien metros de altura. Hacienda Primavera está justo dentro de esa zona.
Basta salir de la terraza para encontrar senderos privados, bandadas mixtas de alimentación y jardines llenos de colibríes — y luego regresar a una habitación cálida, una mesa con productos de la finca y una ducha caliente.
LAS AVES DEL CHOCÓ ANDINO
Aves que se pueden observar

Días de avistamiento, todo resuelto
Desde el primer coro del amanecer hasta el último colibrí del atardecer, todo está organizado para que observar aves sea lo único de qué ocuparse.

EN EL CORAZÓN DEL BOSQUE NUBLADO
Lo que dice la gente
“This is such a beautiful spot, with mostly unsculpted gardens around the main house. Butterflies, brightly coloured birds, hummingbirds, flowers and fruit trees are all fun to see yet calming and peaceful.”


Preguntas frecuentes sobre avistamiento de aves
Todo lo necesario para planificar una estadía de avistamiento en el Chocó Andino.
Para nada. Los guías residentes adaptan cada salida al nivel de cada visitante, desde quienes observan aves por primera vez hasta quienes buscan endemismos específicos.
Depende de las fechas y del tiempo dedicado, pero las estadías activas de varios días suelen registrar bastante más de cien especies, de las más de 300 conocidas alrededor del lodge.
El avistamiento guiado puede incluirse en la estadía o añadirse por día, con un telescopio compartido en el campo. Los binoculares corren por cuenta de cada visitante; la hacienda se encarga de las rutas, los horarios y el conocimiento local.
Todo el año. Los meses más secos (junio–septiembre y diciembre–enero) facilitan los senderos; los meses más lluviosos son exuberantes y tranquilos.
A hora y media de Otavalo y de Ibarra, y a unas 2,5–3 horas del aeropuerto de Quito. Se pueden coordinar traslados privados.

